Monte Neme

Monte Neme | Antigua mina y actual paraíso instagramer

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Hace unos años que la palabra Galifornia llegó para quedarse, ayudando a designar todos los territorios que tuvieran algo relacionado con nuestros vecinos del otro lado del charco. Todo paisaje que se pareciera al paraíso se haría llamar Galifornia. O en realidad, toda la comunidad se llamaría así. Por eso, hoy os vamos a enseñar un sitio digno de llamarse Galifornia: el Monte Neme.

El Monte Neme es una montaña abierta debido a la explotación minera del siglo XX. Un montaña que fue recubriéndose de agua de la lluvia hasta formar lagos de aguas azules cristalinas. Está en Carballo, A Coruña, y vamos a conocer su historia.

Historia del Monte Neme

Desde tiempos inmemorables, la zona del Monte Neme se conoce como lugar de encuentro de meigas y brujas, según las leyendas. Una en concreto nos habla de la Eira das Meigas, un lugar donde se reunían las brujas en el inicio del solsticio de verano, coincidiendo con San Juan. Hasta el siglo XX se mantenía en pie un crómlech que le daba autenticidad a la leyenda, pero fue destruido por la construcción de la mina. Cerca se encontraba la iglesia de Ardaña, cuya estatua de San Vicente se decía que quitaba el maleficio a los niños.

Mina de Monte Neme

Ya en el siglo XX, unos años antes de empezar la 2ª Guerra Mundial, Hitler quería cobrar su deuda con España por sus servicios y ayudas en la Guerra Civil. Para eso, pidió a Franco, dictador español de la época, que le dejase explotar el poco wolframio que quedaba en Galicia. El motivo por el que los nazis buscaban el ansiado wolframio es porque servía para endurecer el acero, lo que les haría ser invencibles. Las potencias aliadas, entre ellas EEUU, Reino Unido, la URSS y Francia, descubrieron lo que estaba pasando y buscaron la forma de evitarlo.

Todo esto desencadenó que Carballo se llenara de nazis y espías de los aliados. EEUU decidió darle un aviso a España para que detuvieran la explotación, ya que a pesar de que se había declarado neutral, estaba ayudando a las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón). Este aviso se acabó transformando en un bloqueo de suministros de petróleo.

Tras acabar la Crisis del Wolframio y la 2ª GM, se estancó la actividad minera en Monte Neme, la cual sufrió en repunte en la Guerra de Corea. Tras esto, cierra en 1980.

Balsa en Monte Neme

No es hasta el siglo XXI cuando el alto cargo del PP valenciano, Juan Cotino, puso de nuevo en marcha la mina. Fue la empresa Leitosa SAU la encargada de seguir con la explotación, y esta misma fue la que cayó en el embargo, abandonando la mina sin haber hecho una restauración de la mina.

Accidente en 2014

En Febrero de 2014 se produjo un desastre medioambiental en el entorno de la mina de Monte Neme. La rotura de una de las balsas de la explotación provocó el vertido de más de 24.000 metros cúbicos de agua contaminada en los ayuntamientos de la zona, como Malpica y Carballo.

Agua de la balsa

Tras el accidente, se hizo un análisis del agua de los embalses y se confirmó oficialmente que eran aguas tóxicas derivadas de la acción minera. El color de las aguas turquesas es producido por los niveles de sílice, que proviene del cuarzo, y en sí no es contaminante. Pero, la toxicidad de estas aguas proviene de los altos niveles de metales pesados que fueron utilizados para la explotación del wolframio.

La mina en la actualidad

Poco a poco, sobre todo en los últimos años, ha pasado de ser una mina abandonada a un paraíso para los influencers e instagramers. El desastre producido por la explotación sin control de la mina ha acabado produciendo estos lagos turquesas con orillas rojizas que vuelven locos a los buscadores de paraísos. Y es que se ha convertido prácticamente en eso, un lugar turístico al que se acercan desde toda Galicia. A diferencia de los demás paraísos gallegos, este no pretendía serlo.

De hecho, la entrada no está habilitada para acoger a los turistas, y la mina está tal cual la dejaron. Los taludes son una posibilidad, y las inclinadas y agrestes colinas podrían provocar una caída en menos de medios segundo. Además, perdura alguna maquinaria de la explotación minera abandonada, con hierros oxidándose al descubierto. Pero esto no impide que miles de personas se acerquen cada año.

Algunos solo observan la zona y las huellas mineras, mientras que otros comenten un gran error: bañarse.

Las aguas turquesas son muy apetecibles, pero, como hemos dicho antes, son tóxicas. Una instagramer denunció hace poco los efectos de haberse bañado en las balsas, pero ni de lejos es la primera que lo hace. Muchos arriesgan su salud para conseguir un like, sin saber que realmente se están exponiendo.

Médicos aseguran que el baño no es recomendable, y aunque un baño corto y una vez solo podría ocasionar dolores locales o reacciones cutáneas con la consiguiente caída de trozos de piel y costras; en casos de repetición y prolongación del baño, estaríamos hablando de casos más serios y enfermedades más graves.

Así que ya sabéis, si decidís acercaros a admirar estos lagos, id con cuidado. Es posible un desmoronamiento del terreno o una caída. Además, el baño no está permitido, tenedlo en cuenta. Por el resto, bienvenidos a las encantadores vistas de las aguas turquesas de este balcón al atlántico, desde donde también pueden verse las costas de Malpica, Carballo y Baldaio.

Y en cuanto a lo de Galifornia, siempre lo hemos llamado Galicia, así que, ¿por qué compararlo con California si al fin y al cabo nosotros tenemos nuestros propios paraísos?